Maravilloso el trabajo de photoshop el que han hecho aquí. Digno de un premio, no solo por la habilidad técnica que seguramente se requiere, sino por el concepto que explora.
Un cráneo hecho con piedras brillantes dispuestas artísticamente, algo tétrico pero indudablemente atractivo, aunque habría que esperar a la época de Halloween para lucirlo, ya que en cualquier otra temporada se vería, muy probablemente, fuera de lugar.
Estas ranas de colores tan vivos son fantásticas, y parece increíble que esos colores tan llamativos puedan confundirse con el de la piel de una mujer… a menos que se trate de un truco de photoshop, claro.
Seguro que una obra de arte de la panadería como lo es este cocodrilo hecho de pan tendrá un éxito enorme entre los consumidores. Por lo menos a mí me encantaría hincarle el diente a esta genial figura de pan.
O este hombre se cree gato o se ha tomado demasiadas molestias para hacer que nos sorprendamos ante la imagen donde se introduce lo que parece un ratón en la boca, ante la mirada atenta de un par de gatos.
Una muestra de ese arte japonés tan perturbador, tan aterrorizante, tan enfermizo en algunos casos. Por algo las películas de terror japonesas tienen tanto éxito. Poco a poco sus ideas sobre lo que debe y no darnos miedo se han ido imponiendo y formando arquetipos de lo horroroso.
Por lo general, los tatuajes me parecen interesantes y hasta simpáticos, pero hay algunos que, simplemente, me parecen de mal gusto, grotescos o solo desagradables, y este es uno de ellos.
Bueno, pues si esta fotografía es real, entonces nos encontramos ante un verdadero fenómeno. Nunca había visto a un caballo con el pelo tan largo que arrastrara por los suelos e imagino que jamás veré otro (a menos que sea en fotografía). Lo que sí, es que debe ser un engorro peinarlo.